por adriano el 2018-08-07

[email protected] con los que había intentado reconectar pero que en definitiva encontré que formaban un grupo en el que no quería estar.

Parientes que me encontraron en un momento difícil de mi vida y se creyeron que para mí la cosa era fácil.

Parientes con los que ya no tengo ganas de discutir o hablar.

[email protected] que fueron sumando evento tras evento, comportamiento tras comportamiento, hasta que llegó un día en que pensé "¿Realmente quiero ser amigo de esta persona?"

[email protected] que dejé de ver por pura pereza o timidez mía.

[email protected] a los que, honestamente, cagué.

[email protected] que demostraron ser tóxicos.

Y quedamos, básicamente, tres.

Foto por Christian Newman en Unsplash

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